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Ventana
al pasado

¿Desde hace cuánto Centroamérica
ha sido tan biodiversa?

Septiembre 28, 2017

Semillas fósiles de hace 20 millones de años arrojan luz sobre los orígenes de la biodiversidad vegetal en Panamá.

Mientras exploraban algunas desconocidas formaciones rocosas de la Península de Azuero en Panamá en junio pasado, un grupo de estudiantes de licenciatura en Geociencias de la Universidad de los Andes en Colombia, se encontró con una pequeña quebrada que corre a través de cultivos antes de desembocar en el río Palo Seco en su ruta hacia el Pacífico. Con unos cuantos golpes de sus martillos en las rocas, lograron desenterrar docenas de frutos fosilizados del tamaño de una almendra, los cuales abrieron una nueva ventana para entender cómo era la vegetación en esta zona de Panamá hace 20 millones de años.

Los frutos pertenecen a una familia de plantas del neotrópico conocida como Humiriaceae—en Panamá, esta familia está representada por árboles que se encuentran en bosques húmedos hasta elevaciones de ~1400 msnm. Su presencia sugiere que el clima seco y caliente de Azuero—que en el presente no tiene árboles de esa familia—era muy distinto en el pasado, cuando los primeros terrenos de Panamá estaban surgiendo y no estaban unidos a América del Sur. Los sedimentos que contienen los fósiles muestran que en ese entonces ya existía un sistema de ríos en la zona, transportando sedimentos desde las montañas hasta el Pacífico.

¿Cómo se estableció esta familia en América Central? La afinidad de las drupas fósiles sugiere que pudieron haber llegado gracias al transporte mediante corrientes desde América del sur. Sin embargo, también existe la posibilidad de que esta familia hubiese evolucionado en los terrenos recién formados de América Central y luego se hubiese expandido hacia Sur América.

Nicolás Pérez, becario a corto plazo del Smithsonian y estudiante de licenciatura en la universidad, colectó y analizó más frutos fósiles este año. En el laboratorio de paleontología del Smithsonian los cortó finamente con una sierra eléctrica para luego observar las muestras bajo microscopios de alta potencia y describir su bien conservada estructura interna, incluyendo tejidos y células.

Pérez espera explicar desde cuándo América Central, que es mucho más joven que los continentes a los que está unida, se convirtió en un punto clave para la biodiversidad vegetal. "¿La diversidad en Panamá es algo nuevo o es algo que ha existido desde hace mucho tiempo?" se pregunta.

"El bioma de la selva húmeda tropical es el ecosistema con mayor número de especies de plantas en el planeta, pero cuándo este ecosistema se estableció en América Central es un misterio", comentó Pérez. "Comprender el origen y la evolución de los bosques neotropicales en un contexto paleobiológico es crucial para entender su futuro. Al combinar los datos de los fósiles además de los datos paleoclimáticos podremos, por ejemplo, tener una mejor idea de cómo estos bosques reaccionarán al cambio climático."

Hasta ahora los frutos son la única especie que los estudiantes de la universidad han encontrado en la zona de Torio en Panamá, pero él espera encontrar más en futuros trabajos de campo. "Hay muchas rocas que quedan por descubrir y fósiles que quedan por encontrar y estudiar", comentó.

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