Evadiendo
Las tortugas golfinas evitan
condiciones desfavorables
Pacífico Oriental Tropical
Ilustración de portada por David Serracchiani
La naturaleza nómada de estas tortugas marinas les permite adaptarse a factores ambientales dinámicos, pero presenta un desafío de conservación que los investigadores de STRI esperan resolver
En el Pacífico oriental tropical, incluidas las aguas costeras de Costa Rica, Panamá, Colombia, además de Ecuador, la captura incidental de tortugas marinas se encuentra entre las más altas del planeta. Las tortugas marinas atraviesan las pesquerías a medida que migran de los sitios de reproducción a las áreas de alimentación. Con la esperanza de aportar a mejorar las políticas de conservación, los ecólogos marinos del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) en Panamá, estudiaron las rutas migratorias de las tortugas y los factores que influyen sobre ellas.
En el caso de las tortugas olivaceas (tambien conocidas como golfinas o loras), comprender sus patrones migratorios no es fácil. Su comportamiento migratorio es nómada: no siguen rutas predecibles como otras especies de tortugas marinas. Esto posiblemente les permite adaptarse a factores ambientales dinámicos, pero presenta un desafío para la conservación. Si sus ubicaciones son impredecibles, es más difícil protegerlas. Para averiguar su paradero, los investigadores le instalaron transmisores satelitales a 34 tortugas adultas en los golfos de Panamá y Chiriquí. Los resultados del seguimiento de sus movimientos se publicaron en Frontiers of Marine Science.
Las tortugas pasaron la mayor parte de su tiempo en áreas que coincidían con sitios de pesca industrial, aumentando la probabilidad de captura incidental; migraron en múltiples direcciones hacia América del Norte y del Sur, impulsadas principalmente por condiciones ambientales como las corrientes oceánicas y la disponibilidad de alimentos; aunque las tortugas individuales no usaban las mismas rutas, a menudo llegaban a los mismos destinos de alimentación y anidación. Las aguas territoriales de Panamá, Costa Rica, Nicaragua y el sur de México se encontraban entre sus sitios de alimentación preferidos.
"Esta es una especie transfronteriza que el cambio climático podría no afectar debido a la naturaleza nómada de sus movimientos y su potencial para adaptarse de manera oportunista a nuevas áreas de alimentación", comentó Héctor M. Guzmán, ecólogo marino de STRI y autor principal del estudio. "Desafortunadamente, los caladeros de pesca pueden cambiar y esto continuará impactando a la especie, a menos que se aprueben políticas regionales para controlar las pesquerías".
Para reducir el impacto de las pesquerías en la mortalidad de las tortugas, Guzmán y sus colegas sugieren continuar y reforzar la implementación de equipos de pesca que no afecten a las tortugas en sus sitios de alimentación, además de educación sobre cómo tratar a las tortugas capturadas accidentalmente. Otras recomendaciones potenciales incluyen aumentar la presencia de observadores en los buques pesqueros, pero más importante, el establecimiento de cierres temporales en áreas críticas y la protección de los hábitats de anidación.
"Las tortugas marcadas migraron a través de nueve países distintos y a través de aguas internacionales", comentó Catalina Gómez, coautora y bióloga marina del Centro de Ciencias del Mar y Limnología de la Universidad de Panamá. "Sin embargo, el 84 por ciento de las capturas accidentales ocurrieron dentro de las aguas territoriales de Costa Rica, Panamá y Colombia, también el área con la mayor superposición con los caladeros de pesca industrial".
Aunque las tortugas golfinas en el Pacífico oriental tropical pueden parecer estar esquivando condiciones ambientales desfavorables, el efecto del cambio climático futuro en el océano y en sus movimientos aún es difícil de predecir. A medida que se implemente legislación para su protección, los científicos recomiendan que los movimientos y comportamientos de las tortugas continúen siendo monitoreados, para asegurar la eficacia a largo plazo de estas políticas.
Los miembros del equipo de investigación están afiliados al Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales y al Centro de Ciencias del Mar y Limnología de la Universidad de Panamá. La investigación fue financiada por el Smithsonian Tropical Research Institution, International Community Foundation, INGEMAR, S.A., Grupo Eleta, Conservation International y la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología de Panamá.
Ilustración por David Serracchiani.