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¿Podrán soportar los pobres el peso del coronavirus en América Latina y el Caribe?

Mayo 6, 2020

Las diferentes condiciones socioeconómicas y la falta de agua potable pueden cambiar la dinámica de la transmisión del COVID-19 en América Latina y el Caribe.

Un estudio reciente, realizado por investigadores afiliados al Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI), la Universidad de Oklahoma, el Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología de Panamá INDICASAT-AIP y la Universidad Johns Hopkins, sugiere que las personas empobrecidas en América Latina y el Caribe (ALC) pueden experimentar tasas más altas de infección por COVID-19 como resultado de deficiencias en el saneamiento, el acceso a agua potable y sistemas inadecuados de atención médica.

"Proporcionamos evidencia de que las condiciones socioeconómicas, especialmente el acceso a abundante agua limpia y saneamiento, probablemente alterarán fundamentalmente la transmisión de COVID-19 en América Latina", escriben los autores del estudio publicado como un Punto de Vista en PLOS Neglected Tropical Diseases. Es posible que los modelos para la transmisión del virus, desarrollados en Asia, Europa y América del Norte no se apliquen en América Latina, donde hay un grupo más grande de personas que carecen de suministros confiables de agua potable.

"Nuestra historia es simple", comentó Matthew Miller, investigador asociado de STRI, profesor de la Universidad de Oklahoma y científico adjunto de INDICASAT-AIP, "la dinámica socioeconómica de América Latina sugiere que la transmisión de COVID-19 podría no cambiar en la región". Sorprendentemente, Panamá, aunque cálido, húmedo y relativamente rico, no tiene buenos resultados en lo que respecta al índice WASH, que es una medida de acceso a abundante agua limpia y saneamiento mejorado. Y esto puede conducir a una mayor transmisión".

José Loaiza, investigador asociado de STRI, científico de INDICASAT-AIP y profesor de entomología en la Universidad de Panamá, recolectando larvas de mosquito. El enfoque de su investigación considera las enfermedades infecciosas como un sistema que incorpora la salud de los humanos y la vida silvestre en el medio ambiente (One Health). Combina estudios de campo con estudios de laboratorio sobre los organismos causantes de enfermedades.
Credito: Sean Mattson

Aunque esta es una enfermedad respiratoria, muchos pacientes tienen síntomas gastrointestinales. La diseminación fecal-oral puede desempeñar un papel más importante en áreas donde es difícil mantener una buena higiene. El Banco Mundial estima que en América Latina, 36 millones de personas carecen de acceso a agua potable. El coronavirus puede permanecer infeccioso durante semanas en el agua almacenada a temperatura ambiente.

En lugar de predecir la propagación de enfermedades según los modelos tradicionales de enfermedades respiratorias transmitidas por el aire, los modelos de enfermedades transmitidas por contaminación fecal-oral, como el cólera, pueden ser más relevantes.

Matthew Miller, investigador asociado de STRI, profesor de la Universidad de Oklahoma y científico adjunto de INDICASAT-AIP, trabajando en la colección de aves del laboratorio marino y molecular de Naos en Panamá. Las aves pueden ser vectores de enfermedades virales. Sus intereses de investigación incluyen comprender las consecuencias de la diversidad biológica en la propagación de enfermedades emergentes en las Américas.
Credito: Sean Mattson

“Las personas que viven en vecindarios con problemas socioeconómicos son particularmente vulnerables al COVID-19 porque una gran proporción de la población está expuesta a una gran carga de enfermedades, a falta de agua potable, saneamiento, una infraestructura de viviendas deficiente y acceso limitado a servicios de salud calificados para manejar la enfermedad", comentó José Loaiza, investigador asociado de STRI, científico investigador en INDICASAT-AIP y profesor de entomología en la Universidad de Panamá.

A pesar de las predicciones de que la transmisión del virus puede desacelerarse en los trópicos porque este sobrevive por períodos más cortos en superficies bajo condiciones cálidas y húmedas, los autores sugieren que cualquier efecto del clima tropical puede estar limitado por la práctica común del uso de acondicionadores de aire en interiores. Y, mientras en América Latina hace calor y el clima es seco entre marzo y abril, un clima más fresco y lluvioso significa que la temporada alta de gripe en América Latina y el Caribe es de mayo a octubre.

Las condiciones ambientales y socioeconómicas en América Latina y el Caribe difieren en gran medida de los puntos críticos iniciales de COVID-19 en las ciudades de zonas templadas. ¿Cómo cambiará el acceso limitado al agua limpia y al saneamiento adecuado la forma en que la enfermedad se propaga a medida que continúa avanzando por el mundo?
Credito: Sean Mattson

"Como señalamos, la epidemia de COVID-19 está entrando en una nueva fase: desde Europa occidental y los Estados Unidos hasta América Latina, una región que puede estar aún menos equipada para enfrentar COVID-19, un asunto preocupante", escriben los autores.

"Panamá tomó medidas estrictas para controlar la transmisión de COVID-19, que han ayudado a disminuir la propagación de la enfermedad", comentó Oris Sanjur, directora asociada para administración científica de STRI (no coautora). "Sin embargo, la curva aún no se ha aplanado. Con base en este documento, se deben considerar otros factores mientras se desarrollan los modelos para la transmisión de COVID-19 en América Latina”.

Referencia: COVID-19 in Latin America: Novel transmission dynamics for a global pandemic? PLOS Neglected Tropical Diseases. http://journals.plos.org/plosntds/article?id=10.1371/journal.pntd.0008265

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