Avances Científicos

VIENDO EN LA OSCURIDAD

October 20, 2014

VIENDO EN LA OSCURIDAD

Son las 4 de la mañana y Julia Schuckel conduce hábilmente un auto 4x4, hacia un lugar favorito lleno de charcas fangosas en el Camino del Oleoducto en el Parque Nacional Soberanía en Panamá

Son las 4 de la mañana y Julia Schuckel conduce hábilmente un auto 4x4, hacia un lugar favorito lleno de charcas fangosas en el Camino del Oleoducto en el Parque Nacional Soberanía en Panamá. Amarra una tela blanca entre dos árboles y enciende un generador que alimenta una bombilla. Innumerables insectos zumban hacia la tela. Las abejas del sudor Megalopta genalis también son atraídas hacia la luz. Al amanecer, la investigadora de post-doctorado de la Universidad de Lund en Suecia tiene un puñado de abejas para estudiar en el laboratorio.

Para una abeja nocturna, la M. genalis es un enigma. Sus ojos se crearon como los de las abejas diurnas. Sin embargo, los estudios demuestran que se dependen en la visión para salir y regresar a su nido en casi completa oscuridad. “En teoría, tienen muy poca luz hacer esto”, comentó Schuckel.

Schuckel compara visión de las M. genalis a una cámara fotográfica. Los fotorreceptores de visión diurna del ojo de la abeja sólo reciben luz a través de una lente. Las criaturas con visión nocturna capturan la luz a través de muchas lentes, mejorando en gran medida la información recibida por sus fotorreceptores. La M. genalis ha encontrado una manera de evitar esto y Schuckel planea averiguar que es.

La abeja puede acumular luz en el cerebro de manera neuronal, ya sea espacial o temporalmente - como una fotografía de larga exposición o la abertura del obturador para capturar suficiente luz para crear una imagen. Esto permitiría que el insecto vea un mundo mucho más brillante, “aunque burdo o uno más lento,” comentó Schuckel.

Schuckel utiliza electrodos para crear mapas de calor de los campos receptivos visuales de las M. genalis, midió los fotorreceptores, el primer neuropilo óptico en el cerebro de la abeja - las células que podrían finalmente explicar la visión increíble de esta abeja.

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